La COVID-19 ha transformado la universidad: 5 prácticas que deberíamos mantener

La pandemia ha sido un gran desafío para universidades y estudiantes, y es probable que esta disrupción persista más allá del lanzamiento de una vacuna. Las demandas sobre el personal académico y los estudiantes han sido, y continúan siendo, incomparables. Ambos deben gestionar el equilibrio entre el trabajo y la vida personal mientras enseñan y aprenden de una manera en gran parte desconocida, en medio de una incertidumbre persistente.

Sin embargo, en 12 meses, los estudiantes y profesores han redefinido radicalmente sus roles en la educación superior y se han tenido que enfrentar en gran medida a importantes dificultades con determinación e invención.

Estos son 5 cambios que deberían mantenerse después de la pandemia:

Tecnología para aprender

Antes de la pandemia, el entorno de aprendizaje online existía predominantemente como un archivador virtual. Era un almacén de materiales del curso, y no el lugar donde tenía lugar el aprendizaje. La pandemia ha iluminado lo que se puede hacer con este espacio online: puede ser atractivo, enriquecedor y accesible.

Los videos y los medios interactivos ahora son parte de cómo aprenden los estudiantes, y los foros de discusión permiten que las conversaciones continúen y que las ideas se graben fuera de las aulas.

Redefiniendo el compromiso

La definición misma de participación de los estudiantes es polémica y varía según el contexto. Sin embargo, en gran medida se refiere a la participación de un estudiante en su viaje de aprendizaje.

Antes de la pandemia, la participación y la asistencia a menudo eran sinónimos: la participación de un estudiante en un curso se medía en función de si asistía o no en persona a clase. Cuando nadie puede estar físicamente presente, nos vemos obligados a redefinir lo que realmente significa el compromiso y cómo podemos estar seguros de que está sucediendo.

Las interacciones y discusiones en las que los estudiantes participan en línea pueden decir mucho más sobre el compromiso que simplemente presentarse en una clase. Esto es particularmente cierto para aquellos con compromisos como un trabajo, el cuidado de otras personas, etc., que podrían haber encontrado un desafío asistir regularmente a una clase en la universidad, pero pueden demostrar su entusiasmo y conocimiento con mayor claridad de manera online.

Evaluación creativa

Las evaluaciones finales, como los exámenes escritos, realizados en masa en condiciones cronometradas y silenciosas, son imposibles durante una pandemia. Además, son perjudiciales para el bienestar de los estudiantes, no representan con precisión habilidades como la creatividad y, a menudo, se parecen poco a los entornos del mundo real a los que los estudiantes ingresarán después de la universidad.

Las evaluaciones que son de libro abierto, como la producción de estudios de casos, la elaboración de informes sobre políticas o la grabación de podcasts, recompensan la curiosidad y la investigación académica. Aquí, la evaluación es parte del viaje de aprendizaje.

Estudiantes como socios

El aprendizaje en línea requiere un compromiso significativo por parte de los estudiantes, y los estudiantes y los profesores han tenido que trabajar juntos para lograr el éxito. En muchos casos, esto ha llevado a las universidades a considerar cada vez más a los estudiantes como socios en su educación.

Los estudiantes pueden codiseñar actividades y evaluaciones, convirtiéndolos en participantes activos en su aprendizaje. También pueden ayudar a dar forma al formato de las actividades en vivo, por ejemplo, dando retroalimentación regular, algo que es más fácil de realizar en línea.

Cambiar la fórmula

El cambio repentino al aprendizaje online, con poca advertencia o experiencia, ha sido difícil para muchos profesores y estudiantes. Pero, con tiempo para planificar, la incorporación de la enseñanza en línea permitirá a los profesores centrarse en qué actividades se adaptan mejor al tema que están cubriendo y diseñarlas para que encajen.

Las conferencias pueden reemplazarse con instrucción entre pares, donde los estudiantes asumen el papel de instructor y enseñan a sus pares, o excursiones virtuales, donde una clase puede realizar un recorrido virtual por un espacio físico.

La COVID-19 ha sido un gran desafío para la educación superior, pero las universidades pueden aprender de este desafío para mejorar el aprendizaje y la enseñanza para el futuro.

Fuente: World Economic Forum

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