En sistemas complejos, la transferencia de un sistema (el cociente entre lo que sale y lo que entra) no es una constante, tendrá innumerables valores puntuales dependiendo de la frecuencia, la fase, etc.
Analizando una función notamos que hay puntos en los que la función completa de transferencia (para las condiciones dadas) es cero y otros puntos en los que tiende a tomar valores muy grandes, (digamos que infinito) a los que llamamos polos.
¿Para qué sirve conocer dónde están los polos y dónde los ceros?
Sirve para saber en qué condiciones el sistema se vuelve fuertemente inestable (polos) y en que condiciones fuertemente estable.
Si por ejemplo quiero construir un oscilador, llevo mi sistema a una condición en la que se acerque a un polo, con una mínima perturbación en la entrada (en el límite, sin perturbación en la entrada) tendré una salida, y esta salida se dará en las condiciones de frecuencia y fase del polo.
Ahora bien, si estoy en un cero, mi salida se mantendrá inmutable sin importar que entrada se aplique!
En el mundo real, si queremos un sistema estable tenemos que propiciar condiciones en el sistema tales que no nos acerque a los polos en los que la salida sería incontrolable. Modelizamos la perturbación y definimos la transferencia del sistema para que los polos queden lo más lejos posible de las zonas a las que nos llevarían a las menos perturbaciones posibles.
http://scifunam.fisica.unam.mx/mir/transf.PDF